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jueves, 29 de enero de 2015

Estar alerta y tener memoria





Compartimos el pronunciamiento de
CARTA ABIERTA ROSARIO


Estar alerta y tener memoria


Frente a un nuevo ataque desestabilizador, desde Carta Abierta Rosario manifestamos nuestro apoyo al Gobierno Nacional encabezado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A través de este escrito, nos proponemos alertar a la población ante la alienante e incesante acción de las grandes empresas de comunicación masiva, verdadera operación de terrorismo mediático que pretende instalar a la población en un clima de incertidumbre, angustia y desasosiego general, desde un discurso agresivo que califica la situación actual como de "grave crisis institucional", sin explicar cuál es el peligro que afectará a los ciudadanos comunes ni de qué forma lo hará.

En este marco queremos destacar el funcionamiento de las instituciones de la República, que ante un hecho como la muerte dudosa de un fiscal de la Nación, funcionan como corresponde en un sistema democrático, donde compete al Poder Judicial el esclarecimiento y la resolución del caso, cosa que desde ya, exigimos.

Estamos convencidos de que una vez más se intenta obturar el debate político haciendo hincapié en un hecho aciago que, operado sobre la memoria de otros momentos políticos trágicos de nuestra historia, los revive generando terror en la población, orientándola, a través del repiqueteo insensato y falaz los grandes medios, al agravio hacia las legítimas autoridades, socavando la confianza en las instituciones públicas y los poderes legítimos. Desde una lógica farandulesca, en una loca vorágine, todo se tiñe de sospecha y el chisme y/o el trascendido se confunden con la noticia verificada.

En cuanto a la geopolítica internacional habría que preguntarse por los intereses de las grandes potencias en relación al Estado de Irán, que las lleva a asimilar acciones terroristas aisladas con dicho Estado presentado como parte del eje de todo mal frente al mundo. En este sentido, resulta paradojal que se acuse al gobierno que más hizo por esclarecer la causa Amia, de complicidad con los presuntos autores de aquel atentado terrorista, intentando direccionar la responsabilidad de la muerte del fiscal Nisman hacia la Presidenta de la Nación. No somos ingenuos pero tampoco tenemos que ser expertos para darnos cuenta que estos hechos están íntimamente relacionados con el juicio por encubrimiento de la causa Amia y con los recientes cambios en la ex Side.

Resulta asombroso cómo se muestra un panorama de peligro, de muerte e inestabilidad económica cuando en la realidad la vida transcurre en un marco de mayor estabilidad monetaria y cierto bienestar, sobre todo para los sectores medios. En el mismo momento que se consume o se accede a beneficios sociales, se reproduce el discurso mediático hegemónico que plantea que el país está atravesando la peor de sus crisis y se cubre de sospechas de criminalidad al gobierno nacional.

Evidentemente, si un gobierno tiene como prioridad mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos, tendrá que afectar intereses de sectores enquistados en el poder desde hace décadas. En nuestro país, como en la mayor parte de los países capitalistas, estos grupos están constituidos por las corporaciones económicas y, dentro de ellas, las mediáticas, pero también otras, dentro del mismo Estado, como ciertos sectores del Poder Judicial o las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia. Estos sectores se resisten a perder sus privilegios y cada vez queda más clara su labor para desestabilizar al gobierno con el objetivo de volver a la "timba neoliberal" de los noventa, donde el dólar barato se sostenía en base a deuda externa, desocupación, pobreza e indigencia. Claro que en esa timba no todos perdían, por el contrario, los que hoy desestabilizan, en esos años se beneficiaron con grandes ganancias. Imborrables momentos de aquella sociedad de ganadores y perdedores, en la cual unos iban al shopping en Miami y los otros al Todo por Dos pesos de la otra cuadra.

No es casual que esto ocurra al comienzo de un año electoral donde nuestro pueblo deberá optar con su voto por uno de estos dos proyectos sociales, aquel que brevemente aludimos en el párrafo anterior o el actual, basado en el trabajo y la producción, e incluyente de las grandes mayorías. Menos casual resulta si se piensa en la valoración positiva que obtenía Cristina Fernández de Kirchner en las últimas encuestas, frente a una oposición que no se atreve a presentar su proyecto en caso de ser gobierno y cuya única forma de competir es a través de un conjunto de medios de comunicación que apuestan a denuncias de corrupción jamás demostradas, como modo de desgaste de esa valoración. Pero aún menos casual resulta si se toma en consideración el enfrentamiento de este gobierno, desde una posición soberana, con los fondos buitres de adentro y de afuera, desarmando exitosamente el último intento de corrida cambiaria. En eso estábamos, cuando apareció la denuncia del fiscal Nisman y su posterior dudosa muerte.

Por estas razones exigimos la investigación a fondo de lo sucedido, convencidos de que esto llevará luz a un momento oscuro de la historia de nuestra patria. La resolución del caso, no su archivo ni la recurrencia al simple transcurso del tiempo, que todo lo diluye como bien lo padecen y resisten los deudos de las víctimas del atentado a la AMIA, se hace necesaria. Esto marcaría claramente el correcto funcionamiento de las instituciones y la jerarquización del Poder Judicial, a cargo de esta función. En un contexto mediático en que la palabra crisis se repite ad infinitum, tal vez convendría marcar que si hay una crisis, es justamente la del Poder Judicial, en todos sus aspectos, desde los institucionales a los ideológicos, jugados con impudicia en el campo político.

Esta es la única manera de ponerle fin a las operaciones de los buitres externos e internos, que además de venir por la renta y los recursos naturales, pretenden hacernos encolumnar como país y como región en la política de dominación que llevan adelante EEUU y sus aliados, pese a que ya hemos dado prueba de ser un país soberano, defendiéndonos en todos los foros internacionales, con reconocidos logros sustentados en el Derecho Internacional. El terrible atentado a la AMIA, además del desempleo, la miseria y el hambre de nuestro pueblo, son claro ejemplo del costo de las relaciones "carnales" con EEUU. Los argentinos debemos estar muy alertas y tener memoria para no volver a reeditar esta penosa etapa de nuestra historia reciente.

miércoles, 28 de enero de 2015

CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA LA ARGENTINA HOY




Reflexiones de nuestro compañero Luis Conde.

Luis Fernando Conde Bidabehere es autor del libro
"Agua pesada - un proyecto original en la Patagonia Argentina".
Historia del diseño, montaje y puesta en marcha de la Planta Industrial de Agua Pesada en Arroyito, Provincia del Neuquén, 1980-1994.





CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA LA ARGENTINA HOY

Hoy ya nadie duda que para el desarrollo integral de un país tanto en su aspecto económico como social, resulta indispensable poseer una fuerte estructura en cuanto a investigación y desarrollo en lo que a ciencia y tecnología se refiere. Dicho desarrollo institucional ha tenido muchos vaivenes en nuestro país a lo largo de su historia, que la ha llevado a ser un país dependiente también en este campo, tanto en el contexto regional como así también en el internacional. Atada en su trayectoria obviamente a los acontecimientos políticos y económicos de cada época histórica del país, dando como resultado el no haber obtenido un desarrollo sostenido y sustentable en el campo de la ciencia y tecnología. Sin un desarrollo autónomo no es posible tener un desarrollo consistente, a pesar de esto sin embargo podemos rescatar algunos logros excepcionales de algunas instituciones como son la CNEA, el INTI e INTA, sin olvidarnos de los tres premios Nobel que obtuvo nuestro país en ciencia aplicada.

Para poder lograr esta consistencia debería existir un proyecto político-económico que apoye y planifique fuertemente su desarrollo a largo plazo.

Ahora se puede observar objetivamente que existe dicho apoyo por parte del gobierno nacional, el cual resulta comparativamente un logro inédito, sobre todo a partir de la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en el 2007. Esto se puede ver en algunos logros notables como por ejemplo el diseño y aplicación del Plan Nuclear argentino mediante la ley 26566 que trajo como consecuencia inmediata la terminación y puesta en marcha de la central nucleoeléctrica de Atucha II después de 10 años de estar parado este proyecto. Lo mismo podemos decir de la terminación de la planta de uranio enriquecido de Pilcaniyeu, y el comienzo del primer reactor de potencia de diseño nacional llamado CAREM. A esto se agregaría el comienzo de la cuarta central Atucha III asociados en este caso con la comisión atómica del gobierno chino. Otros logros en esta época serian la construcción de 18 radares para nuestros aeropuertos como asi también de la construcción del primer satélite de comunicaciones el ARSAT I en las instalaciones que tiene el INVAP en Bariloche.

La ciencia dicen que es universal y neutra, pero vemos que cada país debe hacer uso de ella de acuerdo con sus intereses y necesidades estratégicas, y sino observemos que es lo que hacen las potencias centrales en sus respectivos desarrollos y orientaciones. Entonces nosotros deberíamos tener un desarrollo local con personal e instituciones altamente calificados salidos de nuestras universidades e institutos científico-tecnológicos, cuyos egresados salgan con una actitud emprendedora, como es el caso de los que se gradúan en el Instituto Balseiro, que por cierto ha recibido un apoyo extraordinario del estado nacional en los últimos años.

Por todo esto la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en el 2007 es una institución clave para la promoción de la ciencia y la tecnología como así también la planificación y detección del derrotero que necesita el desarrollo integral de nuestro país. Hasta el momento la gestión de este ministerio ha obtenido algunos logros dignos de destacar:
  • ·  Investigación y desarrollo de una vacuna contra el cáncer de pulmón 
  • · Se repatriaron 1.130 científicos a través del programa Raíces 
  • · Se lograron 160 acuerdos intergubernamentales e interinstitucionales 
  • · La ejecución de 1.137 proyectos de investigación conjunta en un marco de 70 países 
  • · 150 mil metros cuadrados de construcciones en todo el país 
  • · Promoción de la fabricación de medicamentos que antes se importaban
Todo este desarrollo nacional en la ciencia y tecnología abre las puertas del camino hacia una soberanía tecnológica que nunca va a llegar al 100 %, como tampoco lo lograran las potencias centrales, pero tener un buen porcentaje si es conveniente en un camino que no será fácil recorrer pero que vale la pena emprender en aras de un desarrollo autónomo y con justicia social, sin depender de los vaivenes de los intereses foráneos que pocas veces coincidirán con los nuestros.

En la batalla cultural que habla nuestra presidenta debemos incluir también una difusión amplia hacia nuestra gente de todo este desarrollo científico tecnológico y terminar con ese paradigma, diría neocolonial que “lo de afuera es mejor”, mensaje subliminal de la dependencia y la desvalorización del intento de un mejor futuro para nuestro país.

Luis Fernando Conde 
23/01/15




martes, 27 de enero de 2015

Reforma del sistema de Inteligencia del Estado



http://www.presidencia.gob.ar/discursos/28402-anuncio-de-reforma-del-sistema-de-inteligencia-del-estado-anuncio-de-la-presidenta-de-la-nacion-por-cadena-nacional




La Presidenta anunció el día de ayer 26-01-2015 la reforma del sistema de Inteligencia del Estado. 
El proyecto de ley que se enviará al Congreso propone la disolución de la Secretaría de Inteligencia (también conocida por su nombre anterior SIDE).  En su lugar se crearía, dentro del ámbito del Poder Ejecutivo, la Agencia Federal de Inteligencia cuya conducción estará a cargo de un Director General y de un Subdirector que requerirán, para ocupar el cargo, acuerdo del Senado.  

Será incumbencia de esta agencia actuar frente a ataques externos o flagelos de la complejidad -por su globalización- de la trata de personas, del narcotráfico, del ciber-delito, de los delitos económicos.

Las actividades de inteligencia interna, "solo quedarán limitadas a la investigación en materia de delitos federales complejos, inteligencia criminal o atentados contra el orden institucional o constitucional, que prevé el artículo 36 de la Constitución Nacional".  También se establece claramente que "la Agencia Federal de Inteligencia, será el órgano superior, que estará a cargo de estas tareas, en la persona de su director general y también su subdirector". Y se establece también la transferencia a (...) la Procuración Nacional, Ministerio Público Fiscal, de lo que es el Sistema de Observaciones Judiciales - conocido normalmente con el nombre de OJOTA - algo desconocido tal vez para el ciudadano común, pero que es el sistema de escuchas, que ordenan los jueces y que hoy están en el ámbito del Poder Ejecutivo. Hemos decidido transferir la totalidad de lo que es el sistema judicial de escuchas, o sea, cuando se escuchan los teléfonos, cuando se "pinchan" los teléfonos, por órdenes judiciales, precisamente al Ministerio Público Fiscal.   ¿Por qué el Ministerio Público Fiscal? Por una razón muy sencilla: por lo que decía al principio, es el único Ministerio extra-poder. No depende del Poder Ejecutivo, no depende de la Corte, no depende el Poder Legislativo. Y es muy importante que alguien, al que la Constitución Nacional le asignó, en la reforma del año 94, la responsabilidad de velar sobre la seguridad de la Nación y los habitantes y sobre la legalidad de los actos, que sea de ahora en más quien sea responsable del Sistema de Observaciones Judiciales. De ahora en más, todo juez o fiscal que pueda pedir una escucha, deberá dirigirse al Ministerio de la Procuración Fiscal.

El texto completo puede obtenerse con un click aquí Cristina260115




El suicidado por la sociedad

Continuando en la búsqueda de claridad en el medio de la confusión, luego de las dos cartas de nuestra Presidenta, copiamos hoy lo que Horacio González escribió en la contratapa de Página 12


El suicidado por la sociedad

Horacio González, Director de la Biblioteca Nacional. Miembro de Carta Abierta.


El hilo de Ariadna –la señora del laberinto– fue mencionado en el discurso presidencial como una esperanza efectiva para reconstruir la maraña política nacional, peligrosamente dañada. Un fuerte síntoma de desolación se derramó sobre un país entero al leerse, en la gran prensa y televisión confederadas, el trazo de una cartografía de conspiraciones gubernamentales a cuyo frente estaría la misma Presidenta. Esto causaba la misma impresión que si un espíritu despiadado hubiera confiscado todas las energías sociales de una nación para embotarlas en un plan alegremente autodestructivo. De este modo, se estaban escribiendo los protocolos de los versos supuestamente revelados donde unos sabios inicuos –de ese poder gubernamental que perciben como el Minotauro del que tanto habló la literatura política argentina– hubieran matado al fiscal mientras satánicos escenógrafos ordenaban las tablas de sangre. Perdían tiempo en buscar llaves, no pateaban puertas para evitar develar impetuosamente lo ocurrido, echaban a los médicos de emergencia para ganar tiempo y perseguían a un periodista que al dar la noticia a partir de una “fuente”, debía escapar del país de los asesinos, que le habían enviado personajes de lentes oscuros para hostigarlo en remotas estaciones de tren.

Para perseguir aquel quebradizo hilo griego desandando los cavernosos senderos de los servicios de información, hay que desligarse de la propensión conspirativa con la que exaltamos hechos incomprobables, historias fantásticas y detalles que sólo en manos de un Homero o un Tucídides podrían cobrar relevancia y no ser la pobre papilla diaria frente a la que permanecemos absortos y boquiabiertos. Hoy se enaltecen como noticias a los indicios más provisorios que surgen de peritos en análisis de sangre, cerrajeros nocturnos o pálpitos de lectores de literatura de espionaje. Con razón hay filósofos que se dicen desamparados. Nunca como ahora se citó tanto a Agatha Christie, para la cual cada detalle insignificante, un encuentro casual, el retraso de un reloj, cobraban en el remate final una importancia idolátrica. Este pensamiento del policial de salón y encierro –en cuartos, trenes, islas enigmáticas– contiene refinadas lógicas paranoicas, que en parte son de los servicios de inteligencia, por suerte disueltos ahora en un hecho histórico y bajo el anuncio de trazados nuevos que el Parlamento y la sociedad deberán discutir.

Pero las fórmulas del pensar asfixiante, ahistóricas y compulsivas perduran porque estando equivocadas en el marco del vivir real, representan sin embargo un momento ceñido de la reflexión íntima cuando ella trabaja en la oscuridad de sí misma. Muchas veces, nuestras propias metáforas vengativas las vemos en los títulos de los periódicos. Nuestra inocente intimidad era el tráfico real de los hechos. La realidad ya no se tiñe de autocontinencia, todo es culpable a priori y el gran ojo de los “servicios” se yergue como forma final de la conciencia mundana. Lo saben las grandes religiones, los grandes novelistas y los grandes científicos, que disputan indirectamente con estas ergástulas de las sombras. En este momento de riesgo para el país, ha sucedido que este pensamiento de los “servicios” no sólo se ha trasladado a otras prácticas del ser social -–la vida jurídica, política, el periodismo casi en su totalidad– sino que parece no haber cuestión significativa de la conversación diaria que no se vea traspasada por el acoso de la sospecha y la resolución catastrófica del enigma, como en los Diez indiecitos de la mencionada autora policial inglesa. El fraseo o la maquinaria escritural argentina trabaja para que no quede nadie a salvo, y para que el máximo poder público republicano sea el último en ahorcarse, asistiendo como culpado eminente, como pobre consuelo, a las muertes de todos los autores de la trama que vivieron acusándose entre sí. Pero no ha sido ni va a ser así.

Se han equivocado los augures de una tercera guerra mundial que se iniciaría con este “disparo de Sarajevo” ocurrido al borde del Río de la Plata. El sentido común es aburrido (menos para Gramsci), pero es mejor que el estado permanente de sospecha de los agentes secretos improvisados en que se convirtió a una parte importante de los habitantes del país y desde luego, de sus periodistas. Los indicios son importantes, pero no cualquier tuit es un indicio. Es cierto que un pequeño fragmento puede ser la “carta robada” que resuelva el crimen, pero a veces es mejor inspirarse en los procedimientos de Shakespeare para entender cómo ocurren las tragedias de sangre, que en las soluciones químicas que se emplean en una morgue. Macedonio Fernández escribió un lamento por el suicidio del capitán Langsdorf, del Graf Spee, en un hotel del centro de Buenos Aires. Nada sabemos sobre lo realmente ocurrido en la casa del fiscal Nisman en Puerto Madero. El lamento por su muerte, pues el hilo de Ariadna no está siempre disponible y revela la fragilidad de nuestras vidas, no nos permite imaginar otra cosa que a un hombre que parecía tomado por fuerzas que superaban su voluntad de comprensión.

El respeto apenado que nos merece podemos decirlo, porque no fuimos precisamente de los que figuramos en el número de los entusiastas del acuerdo con Irán pero al que vimos como un trago amargo que significaría un avance en una mole de demoras sobre la tragedia nacional que amenazaba con cristalizarse para siempre. Pero el escrito denuncista de Nisman, que hemos leído por completo, nos parecía pertenecer a un género inclasificable, mixto de periodismo de investigación rápidamente configurado, escuchas insustanciales de conversaciones como suelen serlo muchas de las que tienen los ciudadanos entre sí, relatos influidos por un intuicionismo judicial donde el pálpito superaba a la prueba, con reiterativos rebordes de inciertas aseveraciones en las que el espíritu denuncista asemejaba ser el de un vertiginoso ensayista estudiantil preocupado por producir un estruendo en el mundo global, antes que en dar razones precisas para fundar una acusación. Me baso en la naturaleza de este escrito, que vale como parte de una historia de virulentas mutaciones de la escritura jurídica y que permanecerá en la historia judicial del país no por su envergadura argumental, sino porque ahora sabemos que el fiscal lo escribió con una fantasía postrera que no hacía sino reflejar un denso tejido –y Ariadna pudo ser considerada la diosa del tejer– que habitaba en las zonas más negras y calcinadas de la sociedad argentina, en sus vehículos comunicacionales, sus formas de expresión coloquial o sus documentos canónicos, en sus temores y frustraciones, en nuestros hábitos de interpelación o desdén, en las sucesivas degradaciones del orden jurídico, intelectual, político, en nuestras vanas horas televisadas y nuestros despeñaderos en la difusa “sociedad del conocimiento”.

En cierta forma, y sin obligarnos a elegir entre suicidio u otra clase de muerte –lo que dirá, y debe hacerlo rápido, el aparato legal de investigación judicial– pensamos que fue el suicidado por la sociedad. No como el artista incomprendido al que la sociedad, invadiéndolo, lo anula. Sino como el joven abogado que en cuya conciencia, en estos difíciles años, se fueron espesando los oscuros brebajes que producen los sótanos y pasadizos de la sociedad argentina, y dio cuenta de ellos al precio más alto que pueda concebirse. Él, como los muertos en los crueles atentados de hace veintiún años, merece la justicia de la verdad. Su mano sin indicios aparentes de deflagración quizá pueda simbolizar, entre tantas otras cosas, lo que puede aún retener un trozo del hilado que hay que recorrer en sentido inverso, esto que es lo que hoy deflagra. La guarida del Minotauro ha sido disuelta. La discusión adquiere ahora otro sentido. Será preciso entonces escribir otros textos.



jueves, 22 de enero de 2015

AMIA y la denuncia del Fiscal Nisman

La segunda carta de Cristina.  http://www.cfkargentina.com/amia-y-la-denuncia-del-fiscal-nisman/


AMIA y la denuncia del Fiscal Nisman

Los espías que no eran espías. Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio.

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Ayer los argentinos tomamos conocimiento de la denuncia completa del Fiscal Nisman. Siempre se ha dicho que el idioma inglés, a diferencia del español, no tiene tanta diversidad de palabras para definir objetos, situaciones, adjetivos, etc. Y es cierto. Pero debo reconocer que en esta oportunidad, al ver y leer en el día de la fecha la tapa del diario porteño ¨Buenos Aires Herald¨, la economía de vocabulario tiene también sus ventajas.

En efecto, el referido matutino expresa su opinión sobre la denuncia del Fiscal Nisman y lo hace con precisión quirúrgica, o tal vez lingüística. Sobre un facsímil del dictamen, dos palabras inapelables: ¨Nothing new¨. En español: ¨Nada nuevo¨.

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Por si no bastaba, agrega como subtítulo: ¨El reporte de Nisman fracasa en avivar las llamas de conspiración¨. Fracaso y conspiración, dos palabras que si hubiera utilizado esta Presidenta sería objeto de las peores críticas. Creo que nadie podrá acusar al periódico de habla inglesa de ser un medio afín o cooptado por el Gobierno.

Podría mencionar también el análisis de Horacio Verbitsky: ¨Alerta roja¨, publicado en Página 12 también en el día de la fecha, o el de Raúl Kollmann, en el mismo diario, páginas 2 y 3… pero ya se sabe, no faltaría quienes los impugnaran pese a ser ambos periodistas quienes han analizado y seguido el caso AMIA desde sus orígenes.

Inclusive Horacio Verbitsky preside el CELS, que representa a familiares de víctimas del atentado, que integran el colectivo Memoria Activa.

Bueno Aires Herald, Página 12 y otros medios (no quiero ser injusta con nadie), derribaron como un castillo de naipes lo que fue presentado como ¨la denuncia del siglo¨ que demostraría nada más ni nada menos que la complicidad de la Presidenta de la República, de su Canciller y del Secretario General de La Cámpora, en el encubrimiento de los iraníes acusados de haber participado en el atentado de la AMIA hace 21 años.

Por mi parte, debo confesar que una rápida lectura de la denuncia publicada en el CIJ, sitio informático de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no hizo más que confirmar mis peores sospechas, y encontrar respuesta a muchos de los interrogantes que planteé el día 19 del corriente en la ÚNICA carta que escribí y compartí con el Pueblo argentino: ¨AMIA. Otra vez: tragedia, confusión, mentira e interrogantes¨.

Única con mayúscula se debe a que en el día de la fecha se publicó y habló de: ¨Una nueva carta de Cristina¨ (sic). NO. La carta fue una sola, difundida por distintos sistemas de la red. Basta con leer el texto. Pero en la Argentina, tal como siempre lo afirmo, todos los días hay que volver a explicar lo obvio y simple.

Esta es la segunda y con motivo, precisamente, de haber conocido finalmente el texto de la denuncia, al igual que el resto de los argentinos. Saludable signo democrático. La Presidenta denunciada se entera al mismo tiempo que el restos de los 40 millones que tiene la responsabilidad de representar.

Decía que la lectura de la misma no hizo más que confirmar mis peores sospechas. Tenía razón el ¨Buenos Aires Herald¨: ¨Nada nuevo¨. Pero también por otras razones: al informe de Nisman le ¨plantaron¨ información falsa. Casi una réplica de lo que me tocó ver en la comisión que seguía la investigación de la causa principal. Los presuntos agentes de inteligencia que Nisman identificaba como miembros de una ¨SIDE paralela¨ en conexión ¨directa¨ con la Presidenta, Ramón Allan Héctor Bogado y Héctor Yrimia, NUNCA habían pertenecido a la Secretaría de Inteligencia, bajo ningún carácter. Es más, con fecha 12 de noviembre del 2014 la Secretaría de Inteligencia denunció criminalmente al Sr. Bogado por la posible comisión del delito de ¨tráfico de influencia¨, ya que presentaba ante funcionarios de Aduana como personal de inteligencia. La causa tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9.

Por si fuera poco, el 7 de agosto del 2013 se recibió en la Secretaría de Inteligencia un oficio librado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 en una causa por el delito de ¨extorsión¨ en el cual se solicitaba si Ramón Allan Bogado, prestaba servicios en dicha dependencia, y en caso afirmativo, debía concurrir al Tribunal a declarar. Todo lo precedentemente detallado fue informado al Juez Lijo a requerimiento del mismo, por haber quedado radicada la denuncia de Nisman en el juzgado a su cargo.

Dichas actuaciones tuvieron lugar antes de que asumieran las actuales autoridades de la Secretaría y quien puso en conocimiento de las mismas a sus superiores fue precisamente el entonces Director General de Operaciones, Ing. Antonio Horacio Stiusso el día 10 de noviembre de 2014. La denuncia fue presentada al día siguiente.

Aquí es bueno recordar declaraciones del Fiscal Nisman realizadas el 14 de enero de 2015 en el programa ¨A dos voces¨ del cable TN (ya saben de quienes se trata). Allí, ante una pregunta sobre el Ing. Stiusso: Alfano: “¿Y que hizo Stiusso?”, Nisman contesta: “Absolutamente todo lo que yo le pedía. Con quien coincidía muchas veces y tenía muchísimas discrepancias. Stiuso en un excelente profesional. No tengo dudas, pero a veces Stiusso como todo hombre de inteligencia venía y me decía “tengo ésta prueba, en tal hecho participó fulano” y la explicación que me daba cuando me hablaba era coherente, la prueba la daba un informante de la triple frontera, “pero escúcheme, para inteligencia es bárbara ésta prueba, yo tengo que ir ante un tribunal, me sacan corriendo, que digo me lo dijo el señor Stiusso” y se generaban discusiones. Yo solamente validaba jurídicamente lo que le podía dar validez judicial”. Textual.

Si Stiusso era el que le daba toda la información que Nisman pedía y tenía, es más que evidente que fue el propio Stiusso el que le dijo (¿o le escribió?) que Bogado e Yrimia eran agentes de inteligencia. ¿Es posible que se haya olvidado que él mismo lo había denunciado en noviembre del año pasado y se había iniciado causa judicial? Y si se había olvidado un hombre tan memorioso ¿No consultó con la oficina de Recursos Humanos?

Aquí cobra especial importancia las declaraciones del Juez de la causa Dr. Canicoba Corral, quien se ha referido críticamente a la participación del Ing. Stiuso, manifestando que en lugar de colaborar, terminó dirigiendo la investigación. Personalmente creo que hacía algo más que dirigirla. Los hechos hablan por sí solos.

Si entonces todo es falso. Si los agentes no son agentes. Si Interpol, en la persona de su ex jefe Ronald Noble, demolió la acusación sobre las alertas rojas afirmando que lo que decía Nisman era falso. Si el comercio con Irán decrece en vez de aumentar luego del Memorándum. Si los que venden granos no son ni la Presidenta, ni el Canciller, ni el Secretario General de La Cámpora, sino en forma privada y sin intervención del Estado, entre otras, las firmas: Bunge, Cargill, Nidera, Oleaginosa Moreno de la firma suiza Glencore, Aceitera General Deheza, Molinos Rio de La Plata, Vicentin, inclusive el Sr. Jorge Aranda directivo de Clarín, quién triangula operaciones de venta de arroz a Irán a través de la firma Molinos Libres SA. Como se verá, empresas y empresarios que no son precisamente “amigos” del Gobierno, como gusta adjetivar Clarín a algunos que no responden a sus directivas o invitaciones.

Si además el Gobierno nunca compró petróleo a Irán. Si además el supuesto agente iraní Jorge Alejandro Khalil aparece asociado comercialmente a su hermano Alberto Amado Edgardo Khalil, quién se desempeñó como Director General de Asuntos Jurídicos de la Legislatura porteña, designado por el entonces Vicepresidente de la Legislatura Santiago de Estrada y el entonces Secretario Administrativo Oscar Moscariello (hoy Vicepresidente de BOCA Jr. y dirigente del PRO). Luego, por Decreto, se le otorgó Poder General Judicial para representar al Gobierno de la Ciudad, y renuncia a la Dirección General de Asuntos Jurídicos 8 días después del procesamiento y dictado de prisión efectiva al ex Jefe de la Policía Metropolitana Jorge “el fino” Palacios por espionaje telefónico, entre otras personas, a familiares de víctimas de la causa AMIA.

Resulta extraño que quien profesa con tanto fervor la fe islámica, lo cual merece mi mayor respeto, y es un incondicional defensor de la República Islámica Irán, algo completamente legal en Argentina, se asocie con dirigentes de un partido manifiestamente anti-iraní. Porque si bien los parientes no se eligen, los socios comerciales sí.

Asimismo llama la atención que el Fiscal Nisman, o quienes lo asesoraban en la investigación, se hayan interesado únicamente en escuchar telefónicamente a Khalil cuando hablaba con determinadas personas. En cualquier parte del mundo una investigación antiterrorista seria, lo primero que hace es determinar vínculos comerciales, de financiamiento, etc.

Es más, si algún Juez o Jueza profundiza la investigación sobre este ciudadano, además de escuchar su teléfono, tal vez se encuentre con información que nada tiene que ver con la religión, con Irán y con todas las cosas que parecen ser. Porque en la Argentina, como en todos lados, no todo lo que parece es y viceversa.

En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El Fiscal Nisman no sabía que los agentes de inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran. Mucho menos que uno de ellos había sido denunciado por el propio Stiusso.

Tampoco investigó, fuera de las escuchas que le suministraba Stiuso, al ciudadano Jorge Alejandro Khalil.

A esta altura los interrogantes que me planteaba el 19, se van convirtiendo en certezas, igual que cuando se avanzaba en la investigación de la causa AMIA.

La denuncia del Fiscal Nisman nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno. Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del Fiscal después de acusar a la Presidenta, a su Canciller y al Secretario General de La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA.

El estrépito de la denuncia, sumado al marco internacional por lo sucedido en Francia, que aún sin pruebas ni sustento, plagada de información “plantada”, quedaba sepultada por la muerte del Fiscal. Eso sí, bajo la forma de aparente suicidio. Recurso que ya ha sido utilizado en muchos casos tristemente célebres. Quiero recordar uno en especial para retomarlo más adelante, el de Lourdes Di Natale quién se “suicidara” tirándose por un balcón.

Al Fiscal Nisman no lo hacen volver sólo para denunciar algo que sabían no tenía sustento y que no podía perdurar. Cuando la periodista Sandra Russo analiza el caso en Página 12 bajo el título “El truco de la confusión” y afirma: “Quisieron usar vivo a Nisman y ahora lo usarán muerto”, se equivoca. Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible.

Porque surgen nuevos interrogantes a medida que se hacen públicas muchas cosas. ¿Porque habría de suicidarse alguien que escribe un mensaje en su chat como el que escribe el Fiscal Nisman cuando explica a un grupo cerrado de amigos su regreso intempestivo al País? En un tono casi épico, reflejando que venía a cumplir una tarea “para la que se había preparado pero no se la imaginaba tan pronto”.

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¿Por qué se iba a suicidar alguien que en su chat explica que la tenía pensada hace tiempo pero que la había tenido que adelantar? ¿Tal vez lo hicieron venir por lo ocurrido en Francia? ¿O estaba pensada para la campaña presidencial? ¿O tal vez se adelantó por los cambios efectuados en la Secretaría de Inteligencia?

¿Por qué se iba a suicidar alguien que el sábado a las 18.27hs le envió una foto a un Wolff, miembro de la DAIA, de una imagen de su escritorio donde se ven papeles y resaltadores, y le aseguraba que se estaba preparando para la reunión del día lunes en Diputados? El propio Wolff expresa textualmente: “Le escribí para consultarle sobre quién debía levantar el secreto de sumario sobre los miembros de los servicios de inteligencia. El me respondió que quien lo tenía que hacer era el Secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli y me envió una foto del escritorio en el que estaba trabajando”.

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¿Por qué se iba a suicidar si no sabía que era falsa la información que estaba en el informe? Estas respuestas seguramente las podrán dar quienes lo convencieron de que tenía en sus manos “la denuncia del siglo” proporcionándole datos falsos.

Pero además, si hubiera tenido sospechas de falsedad de información o de falta de sustento en el supuesto de que se lo habían escrito “otros” ¿Por qué se iba a suicidar alguien que ya había sido acusado por numerosos familiares de las víctimas del atentado en la AMIA o directamente lo habían recusado? ¿En qué hubiera cambiado su vida si el informe no tenía sustento y el Juez a cargo, como es común, corriente y sucede a diario, le dicta un “téngase presente y resérvese hasta que se adjunte más prueba”?

¿Por qué se iba a suicidar alguien que siendo fiscal gozaba, él y su familia, de una excelente calidad de vida?
Pero además ¿Por qué iba a pedir prestada un arma para suicidarse cuando el Fiscal tiene registradas dos armas a su nombre en el RENAR? Una pistola semiautomática marca Bersa calibre 22 plg largo rifle (similar a la que fue hallada junto a su cuerpo) y un revólver acción doble marca Rossi calibre 38.

Resulta imposible no observar que en cualquier lugar del mundo, si alguien aparece muerto por un arma que está registrada a nombre de otra persona y esa misma persona resulta ser la última que estuvo con él en vida, le entregó el arma en el mismo lugar del hecho, su casa, y es un íntimo colaborador suyo especialista en informática que trabaja también en la causa AMIA desde el año 2007, resulta cuanto menos raro. Muy raro. Por eso es más que conveniente que se le otorgue mucha protección al Sr. Diego Ángel Lagomarsino.

Como también resulta muy conveniente que se ordenen sumarios e investigaciones lo más rápidamente posible sobre la propia custodia del Fiscal Nisman. Esto es: los 10 policías federales. ¿Si informaron inmediatamente de descubierto el hecho al 911 o a sus superiores?

¿Cómo se permitió el ingreso al lugar donde estaba el cuerpo del Fiscal Nisman a un médico privado de una obra social antes de dar cuenta al Juez, a sus superiores, a los forenses?

Interrogantes estos y otros que deberán ser investigados por la jueza y la fiscal de la causa. Si, ya se. Llegaron a mí la publicaciones en Twitter y Facebook de la Jueza interviniente. Manifestaciones no solamente de neto corte opositor hacia el Gobierno Nacional, sino que diría hasta ofensivas hacia la figura presidencial que revisten mayor gravedad proviniendo de una funcionaria pública de otro Poder. Dicho sea de paso, también tuvo expresiones hacia su propia institución cuanto menos, poco felices.

Pero lo que más me inquieta es que es la misma Jueza que trató la causa del “suicidio” de Lourdes Di Natale, ex Secretaria de Emir Yoma, quien lo denunció por pago de coimas y fue una figura clave en la venta ilegal de armas. La causa se cerró y Lourdes sigue “suicidada”.

No fue casual que en única nota que publiqué el 19 de enero, antes de conocer la denuncia de Nisman, en el segundo párrafo, y refiriéndome concretamente a la muerte del Fiscal Nisman, escribí con signo de interrogación “¿suicidio?”.
Hoy no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. Había que traer urgente al país para aprovechar el estrépito internacional provocado por los actos terroristas ocurridos en Francia. Nisman mismo lo expresa en su chat cuando dice que no lo imaginaba tan pronto refiriéndose a lo que venía a hacer en su retorno imprevisto.

Lo que nunca pudo imaginar es que el tiempo no solamente había comenzado a correr para la “denuncia del siglo”, sino también para su propia vida.

En varios medios de comunicación se recordaron, en estos días, casos de “suicidios” que nunca se esclarecieron: el Brigadier Etchegoyen que investigaba en la Aduana un caso de narcotráfico, mientras la aeronáutica era conducida por su camarada José Antonió Juliá (padre de los dos condenados en España por narcotráfico), el Capitán de Navío Horacio Pedro Estrada que estaba imputado en la causa por venta ilegal de armas, Marcelo Cataneo acusado de pagar coimas en el caso de Banco Nación-IBM, el caso de la propia Lourdes Di Natale que mencioné en párrafos anteriores.

Sin embargo, el caso del Fiscal Nisman es diferente. Todos los casos mencionados remiten a cuestiones de corrupción y dinero. El caso AMIA es otra cosa. Es el mayor atentado terrorista que sufrió nuestro País y cobró la vida de 85 argentinos. Las víctimas y sus familiares esperan justicia hace 21 años y es precisamente desde allí, desde el Poder Judicial, único encargado de investigar, acusar, juzgar y condenar a los responsables de tanta tragedia, desde donde se puede cumplir esa demanda permanente de Verdad y Justicia.

Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta de la Nación Argentina




martes, 20 de enero de 2015

AMIA. Otra vez: tragedia, confusión, mentira e interrogantes.

¿Quién mejor que nuestra presidenta (que desde el minuto cero estuvo ocupándose de los ataques terroristas en la Argentina) para poner luz a la confusión en la que muchos se esmeran en sumir a la sociedad argentina ?

Parece entonces apropiado transcribir aquí el texto completo de la Carta publicada por Cristina.
Fuente:  https://es-es.facebook.com/CFKArgentina




AMIA. Otra vez: tragedia, confusión, mentira e interrogantes. 




La muerte de una persona siempre causa dolor y pérdida entre sus seres queridos, y consternación en el resto. El suicidio provoca, además, en todos los casos, primero: estupor, y después: interrogantes. ¿Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?

En el caso del ¿suicidio? del fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes, sino que además una historia demasiado larga, demasiado pesada, demasiado dura, y por sobre todas las cosas, muy sórdida: la tragedia del atentado terrorista más grande que se produjo en la Argentina.


En lo personal me retrotrae a épocas pasadas y también duras: el 18 de julio de 1994 era diputada provincial en Santa Cruz y convencional nacional constituyente en Santa Fe por mi provincia. Florencia, mi hija, recién había cumplido 4 años, y Máximo estaba finalizando la secundaria. Viajaba todas las semanas a Santa Fe, y aquel lunes 18 el horror modificó todas nuestras rutinas.

Tampoco puedo olvidar que dos días después del atentado, me entero en Santa Fe que el 20 de julio, y con motivo del atentado, se había creado la Secretaría de Seguridad y nombrado al frente de la misma al Brigadier Andrés Antonietti.

Confieso que al enterarme de esa designación, un frío me corrió por la espalda. Aún recordaba nítidamente a esa persona. En 1980, durante el mes de noviembre, en Río Gallegos colocaron en nuestro estudio jurídico un artefacto explosivo de relojería y, además, rompieron todos los caños de gas de los calefactores dejando fluir el mismo, y convirtiendo nuestro estudio en una gigantesca bomba, que de haber detonado hubiera causado un verdadero desastre. Sólo un milagro permitió que eso no sucediera.

El Sr. Antonietti, en esos momentos, creo que era vice-comodoro y segundo jefe de la Fuerza Aérea, que gobernaba la provincia de Santa Cruz. Habíamos mantenido un breve intercambio telefónico que terminó cuando le corté el teléfono. En ese momento nuestro estudio llevaba juicios contra contratistas de obra pública de dicha fuerza y concesionarios de servicios de la Agrupación Aérea. Me veo todavía, después de tanto tiempo, prestando declaración ante el oficial instructor de la Policía y recolectando firmas de repudio para una solicitada por el atentado.


Y recuerdo también una memorable entrevista con el entonces jefe de Policía, un teniente coronel de apellido Claro, ya que era el Ejército el que manejaba la seguridad y la inteligencia. Con él mantuve una conversación tensa, por mis declaraciones, que involucraban a un oficial de otra fuerza y nuestra decisión de publicar una solicitada. Sí, aunque parezca mentira, no se aceptaba ni siquiera la publicación de solicitadas denunciando atentados.

Lejos estaba de pensar en esa oportunidad (año 1980) que la explosión en la AMIA me devolvería al Brigadier Antonietti, 14 años después, con el cargo de Secretario de Seguridad de los argentinos. Y más aún lejos estaba de imaginar que en 1996 iba a formar parte, como senadora nacional y luego como diputada, de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los atentados de la Embajada y la AMIA.


Mi participación, que se extendió hasta la finalización de la Comisión en el 2001, estuvo signada siempre por honrar la memoria, encontrar la verdad y que se haga justicia. Los primeros tiempos nos fuimos interiorizando de los hechos, de las circunstancias, de la tragedia, el testimonio de los familiares, de testigos, etc… Luego comenzaron a desfilar por la Comisión todo tipo de personajes, hipótesis, teorías, al mismo tiempo que cada vez más crecían las contradicciones, las falencias, los "errores". Más tarde, y en plena campaña política presidencial, el plantar pruebas, la desaparición de otras. En fin, la confusión, la tergiversación, el ocultamiento o la "aparición" de "pruebas" como método permanente.

Cada vez más, en lugar de aclarar, todo se oscurecía. Se complicaba y crecía la sensación, al menos en mí, de estar en un teatro de operaciones de la política nacional e internacional en el que a pocos le importaban las víctimas y mucho menos la verdad. Tal cual lo declaré más tarde como testigo en el juicio oral.


La tensión crecía y las discusiones también, y mi percepción de estar frente a la "fabricación de un juicio" fue creciendo hasta transformarse en convicción. Ocurre entonces un hecho determinante, como fue la memorable reunión donde declaró el Dr. Claudio Lifschitz, quien fuera Secretario del juez Juan José Galeano, y diera cuenta de las graves irregularidades cometidas por el juez y varios de sus funcionarios.

En esa declaración, que duró horas, fue como si de repente todas las piezas de un rompecabezas que no podía armar se unieran para llegar a una sola conclusión: estábamos ante el fraude material y procesal más importante del que se tenga memoria. Tan importante fue esa declaración, que a raíz de la misma se inicia una segunda causa por encubrimiento contra los funcionarios que se desempeñaban en la época del atentado.

Podría contar numerosos hechos y discusiones, pero todo se condensa en el tercer informe de la Comisión, que firmé en soledad y con disidencia total, afirmando que ya no tenía dudas, que nada de lo hecho y actuado por el juez Galeano pasaría por la prueba del juicio oral y público. Ya se sabe, los papeles aguantan cualquier cosa, las pruebas son otra cosa.

Desgraciadamente no me equivoqué. En el año 2004 el Tribunal Oral Federal Nº 3 demolió, literalmente, el expediente de Galeano, y todo volvió a fojas cero en la causa principal.

Sin embargo, en el año 2000, se inicia formalmente la causa de encubrimiento a raíz de las declaraciones públicas del Dr. Lifschitz. La causa estuvo paralizada durante años y el juez a cargo Claudio Bonadío fue apartado, recayendo la misma en el juzgado del Dr. Lijo. Hoy, después de casi ¡15 años! de iniciada la causa de encubrimiento y 12 excusaciones de magistrados, se presume que "posiblemente" (el encomillado no es casual) se inicie el juicio oral y público este año. Los imputados son:
  • Juan José Galeano (ex juez): por los delitos de peculado por malversación de caudales públicos, coacción, falsedad ideológica de documento público, privación abusiva de la libertad, encubrimiento, violación de medios de prueba y prevaricato.
  • Hugo Alfredo Anzorreguy (ex Secretario de Inteligencia): por los delitos de peculado, encubrimiento, abuso de autoridad y falsedad ideológica de documento público.
  • Eamon Gabriel Müllen y José Carlos Barbaccia (ex fiscales): por los delitos de privación abusiva de la libertad agravada, peculado y coacción.
  • Carlos Alberto Telleldín (reducidor de autos), Víctor Stinfale (abogado), Ana María Boragni (pareja de Telleldín), Rubén Ezra Beraja (ex Presidente de la DAIA), Patricio Finnen (ex agente de la SIDE): Por el delito de peculado.
  • Carlos Saúl Menem: por los delitos de encubrimiento, falsedad ideológica, violación de medios de prueba y abuso de autoridad.
  • José Alberto "el fino" Palacios (ex PFA): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y violación de medios de prueba.
  • Juan Carlos Anchézar (ex Subsecretario de Inteligencia): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y falsedad ideológica.
  • Carlos Antonio Castañeda (ex PFA): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad, violación de medios de prueba y falsedad ideológica.
Resta indagar a un grupo de secretarios de Galeano y al Dr. Carlos Corach quien fuera sobreseído por el juez Lijo, pero revocada dicha sentencia por la Cámara de Alzada.

Curiosa y sugestivamente, cuando está a punto de iniciarse el juicio oral y público por encubrimiento, largamente demandado por la sociedad en general y los familiares en especial, surge el intento de convertir al Gobierno que más ha hecho por el esclarecimiento del atentado, no sólo en apertura de archivos, relevo del impedimento para declarar por parte de agentes de Inteligencia, asignación de recursos humanos y económicos como nunca antes había contado la investigación, reclamos, presentaciones y actuaciones en el orden internacional y ante la ONU sin precedentes, que ningún otro presidente había hecho. Repito, curiosa y sugestivamente se intenta convertir, 21 años más tarde, en encubridores por tratar de que se le pueda tomar declaración a los imputados iraníes mediante un Tratado Internacional aprobado por ley del Congreso.
Me parece que es demasiado. No se puede violar la ley con la aprobación del Congreso. No se puede violar la ley cuando lo que se quiere es que declaren los imputados, sobre todo porque es la única manera de que la causa salga del estancamiento y retroceso de casi 21 años. O acaso no se recuerda cuando en cumplimiento de las alertas rojas logradas durante nuestro gobierno contra los iraníes acusados fue detenido por Interpol en Londres el ex Embajador iraní ante Argentina Heidi Solimanpur, y la justicia inglesa lo liberó por falta de pruebas debiendo pagar la Argentina USD 25.000 de indemnización.

Podría mencionar las recientes declaraciones del ex Director General de la Interpol que intervino en toda la etapa de las alertas rojas u órdenes de detención o del Departamento Legal que opinó sobre el Memorándum, diciendo que era conveniente para el esclarecimiento del atentado.

Pero creo que lo más importante es advertir que se intenta hacer con el juicio de encubrimiento lo que se hizo con el juicio principal 21 años atrás: desviar, mentir, tapar, confundir. Si en aquel juicio "desaparecían" los cassettes que probarían que la SIDE estaba al tanto de que se estaba preparando un atentado, ahora "aparecen" cassettes de personajes públicamente simpatizantes de Irán a los que ni siquiera es necesario intervenir un teléfono para saber lo que hacen o lo que piensan. Basta con encender la radio y escucharlos, o mirar televisión y leer los diarios.

Y aquí es donde comienzan los interrogantes:

¿Quién fue el que ordenó volver al país al fiscal Nisman el día 12 de enero, dejando inclusive a su pequeña hija sola en el aeropuerto de Barajas, interrumpiendo vacaciones familiares y licencia en el trabajo que habían comenzado el 1º de enero y debían finalizar más allá del 20?

¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller, que profesa la fe judía, o contra el secretario general de una organización juvenil que cuando ocurrió el atentado estaba en 5º año del secundario, se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en plena feria judicial, sin avisarle al juez de la causa, presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad?

¿O será que alguien se las dio cuando volvió? Que por una de esas raras casualidades es al día siguiente de la marcha en Francia por los actos terroristas en París.

¿Es casualidad también que ese mismo día 12, que el fiscal regresa imprevistamente al país, el diario Clarín titula: “Más de 4 millones, de pie contra el terror en Francia”?



¿Es casualidad que al día siguiente, martes 18, y casi secuencialmente, el mismo diario titule en su tapa: "Timerman recibió órdenes de no asistir a la gran marcha en París"? Desmentida por la presencia del Canciller y nuestra Embajadora en la marcha.

 
¿Es casualidad que el miércoles 14 el fiscal presenta ¿su? escrito de 350 páginas sin avisarle al Juez Canicoba Corral, Juez de la causa principal, y directamente las remita al Juez Lijo? Sí, el mismo que sobreseyó a Corach por encubrimiento.
¿Es casualidad que la tercera tapa secuencial de Clarín sea precisamente este hecho?








¿Cómo pueden decir que el fiscal volvió porque temía que la Procuradora lo removiera de su cargo si el propio Nisman admitió, nada más ni nada menos que en TN (el cable del monopolio y feroz detractor de la Procuración), que la Dra. Gils Carbó lo llamó para ofrecerle más protección y si necesitaba más custodia?
Como decía al principio: interrogantes que el Poder Judicial DEBE investigar, como también el hecho de que sea un empleado de la fiscalía el que le suministra el día sábado el arma calibre 22 que le provoca la muerte. ¿Para defensa? ¿Un arma calibre 22? Cuando el fiscal vivía en la Torre Le Parc de Puerto Madero, con sistemas de vigilancia inteligentes, con códigos de ingreso, monitoreo de cámaras y custodia constante de Prefectura, y contaba además con custodia propia de 10 agentes de la Policía Federal.
Hoy más que nunca, no se debe permitir que una vez más se intente hacer con el juicio de encubrimiento lo que ya se hizo con la causa principal. Porque se descubrirá a los autores del atentado cuando se sepa quiénes los encubrieron. En Argentina todavía debemos remarcar lo más obvio y simple.

Creo que los argentinos nos merecemos no ser tan subestimados en nuestra inteligencia y mucho menos cuando 85 víctimas y sus familiares todavía esperan justicia después de 21 años.

Cristina Fernández de Kirchner 
Presidenta de la Nación Argentina