Contacto

Contacto : espaciocartaabiertabariloche@gmail.com

sábado, 18 de junio de 2011

Una cuestión de extremos




nota para Radio Nacional por Karin Richter
Cuando un fenómeno se manifiesta así, como la brutal muerte de un adolescente acontecida un 17 de junio de 2010 y se desata el posterior entramado de sucesivas respuestas de sectores de la sociedad, no podemos menos que pensar que son actuaciones extremas. Adquirieron formas tan singulares como sorprendentes, produjo agrupaciones de sectores sociales con miradas extremas, poniendo blanco sobre negro. Algo grita para poner fin a las cosas. Algo pide otras formas para todo.

Es extrema la falta de formación policial abandonados a sus recursos emocionales, a la respuesta al mando de quienes luego no asumen las responsabilidades. Extrema la falta de inserción de cientos de jóvenes que no saben qué hacer con sus destinos, que no pueden proyectarse más allá de su propio grupo, a quienes les es vedado el acceso a la ciudad por portación de conductas inapropiadas.

Es extrema la saturación de la comunidad, cada sector está harto de algo, pero carente también de soluciones por parte de los responsables políticos. Tampoco el resto de la sociedad puede generar ideas.
Extrema es la respuesta de quienes vitoreaban a la policía en la marcha de apoyo pues les hizo pensar que matar era una solución a los problemas reales: des o subocupación, infancias desprotegidas, falta de horizonte para los jóvenes, delincuencia, vulnerabilidad social y otras formas perversas que adquiere la desigualdad de acceso a toda forma de bienes. Esto fundamentalmente lo sufren en carne propia quienes las viven y en sus cercanías. Al corazón comercial de Bariloche le pega de rebote.
Extrema la conducta de quemar edificios públicos que significan, para algunos, el corazón de la ciudad, la postal del turista.
Extrema la acción política de algunos grupos que aprovechando la marcha de protesta mandaron a quebrar vidrieras de algunos comercios específicamente.
Extrema la angustia de quienes hoy, a pesar de los hechos, siguen siendo blanco de maltrato físico solo por estar, sospechados de toda sospecha, por portación de cara y portación de desocupación, de vulnerabilidad.
Extrema incluso la impunidad de quienes delinquen. Y quienes delinquen lo hacen muchas veces en los mismos sectores sociales a los que pertenecen porque saben que es zona liberada.
Es extremo el abandono y la falta de cuidado de cientos de barrios librados a sus circunstancias. Cuando la palabra no alcanza solo hay cuerpo posible: Cuerpo adolescente que se hace padre antes de tiempo, cuerpo para ser acuchillado frente a la diferencia, cuerpos violados, cuerpos robados, cuerpos en definitiva, no concebidos como personas. De hecho, el cabo que cometió el asesinato también pertenece a sectores sociales con menos recursos, también resolvió matar un cuerpo para matar un problema.
Si una sociedad se dirime en términos de desconocimiento unos de otros, en términos de luchas de poder económico, de luchas de eliminación del otro es una sociedad condenada al fracaso, que no podrá evolucionar en la solución de sus problemas. Conocemos como las formas históricas se han alternando las victorias pero la muerte de unos nunca podrá ser la solución de vida feliz de los otros, porque el dolor que se carga a las espaldas, aunque pretenda disimularse, ahogarse, vuelve a brotar en el seno mismo de la sociedad. La muerte es pérdida nunca una ganancia. Las muertes se producen en todos los bandos: gente trabajadora, gente inocente, gente que delinque, niños. Quienes piensan que no es lo mismo matar un ladrón que a un trabajador se equivoca. Se equivoca porque equivoca la solución, y equivoca la solución porque equivoca el análisis. Si grandes sectores de nuestra comunidad quedan tan librados a sus circunstancias, si se cultiva la marginalidad como un árbol que dará sus frutos, habrá vallas para las semillas y comeremos de sus frutos. No alcanzan los countrys, los barrios privados, no sirve tampoco la caridad, porque tiene dos golpes certeros- como dice Laurence Cornú- suple la falencia en forma inmediata pero le da un certero golpe a la estima por sí mismo, a la fe en su persona. La caridad le dice al otro: yo te doy porque me das pena, porque te falta pero en ese mismo acto te digo, que si “yo te tengo que dar es porque vos no sabés procurártelo por vos mismo. Sos incapaz de lograrlo, porque sos pobre”, estoy dando un mazazo a la dignidad de quien debería elegir sus destinos si hubiera sido educado, capacitado para eso. Esta también es una forma de asesinato, pero un asesinato simbólico.
Bariloche, como ciudad, debe conocerse. La calle Brown no puede delimitar un country. Se debe trabajar pensando en términos de desarrollo de recursos, debe programar la inclusión laboral, el fortalecimiento de los sectores más vulnerables, en políticas para que la infancia crezca con seguridad, cuidado y sostén, con derecho a ser potentes; debe pensar para los jóvenes y promover capacitaciones, formación y conocimiento. Otras formas de poner el cuerpo en marcha hacia la dignidad no hacia la muerte.
Bariloche necesita espacios públicos para el reconocimiento de unos con otros, para el encuentro, para la celebración de compartir un espacio geográfico, para gestar significados, para saldar deudas de acceso a la cultura, para construir formas sociales no temerosas, inclusoras y esto solo es posible cuando las distancias se hacen más pequeñas, cuando nos acercamos y reconocemos que el otro no es tan diferente a nosotros, cuando vemos cara a cara al que ha tenido menos oportunidades. La otra cara del futuro nos compromete a pensar que somos parte del desarrollo de oportunidades. Bariloche, para desarrollar comunidad, definitivamente tiene que pensar también en sus infancias
Karin Richter, DNI 12084836
Prof. en Formación Docente, psicóloga social e integrante de Carta Abierta Bariloche

Segunda Carta Abierta : Una postal de la violencia.


El problema:
El 20 de junio de 2010, se realizó en Bariloche una marcha en apoyo de la policía. Fue apenas unos días después de que esa misma policía asesinara a tres jóvenes en nuestra ciudad. Ese día eran los héroes de la jornada: marcharon entre aplausos y bocinazos. Hubo un Bariloche que no dijo basta a la impunidad, sino que apoyó esa impunidad; que no se horrorizó con los asesinatos: los justificó; que no sintió que eran un “exceso”, un abuso, un despropósito, que no se entristeció ni se avergonzó de que esto sucediera en sus barrios: festejó… “uno menos”, se escuchó decir a algunos.
Tratamos de pensar qué significa este hecho. Lamentablemente en muchísimas ciudades de nuestro país ha habido casos de “gatillo fácil”. No en todas se han realizado marchas de estas características.
El análisis:
El neoliberalismo ha gobernado al país durante décadas trayendo de la mano políticas de despolitización –valga la ironía- y de desarticulación del Estado en su capacidad de pensar soluciones y llevarlas a cabo con eficacia y honestidad. En su otra mano trajo pobreza, desamparo, individualismo, carencia de ideas. Nos dejó a todos librados a nosotros mismos, algunos con más recursos -económicos, simbólicos, emocionales- y otros con menos. En su seno, el liberalismo trajo violencia, mucha violencia: pues no alimentó los lazos de solidaridad, la preocupación por el otro, la posibilidad de pensarnos como semejantes con quienes construir ya no como enemigos. En su seno trajo el modelo del farwest: o mejor, como plantea el filósofo Zygmunt Bauman (quién ofrece un espléndido cuadro de comienzos del nuevo siglo), se ha generado una trama de “evadidos solitarios huyendo de su propia prisión privada” sin comunidad, que siguen buscando un marco de contención, aludiendo claramente al proceso que hoy se conforma a partir de la cohesión surgida del miedo y del temor, como manifestaciones de la inseguridad y la falta de certezas. Todos contra todos: cada vez más armados y más defendidos.
Como dice Bauman, si no se vislumbra al enemigo real, siempre habrá alguien cercano a quién atribuir el origen de todo mal: así, podemos ver a un Bariloche “real” cuyo funcionamiento económico y social no alcanza a resolver las necesidades básicas de gran parte de su población: tenemos una comunidad cuya economía excluye y socialmente no ofrece soluciones, no da respuestas, no genera contención ni promueve políticas inclusivas.
La ciudad murmura algunos de sus enunciados fundacionales: afuera mapuches, afuera chilenos, afuera porteños. Hablamos de un Bariloche que en sus orígenes ha acogido nazis. (Así el “uno menos” no puede dejar de traer reminiscencias siniestras…). Este Bariloche que se quiso “la Suiza Argentina” es una ciudad muy distinta de la postal que vende: se encuentra llena de contradicciones, de extremos, de violencia: una ciudad que diariamente con la venia de sus dirigentes locales y provinciales, tiene una clara política de proteger a algunos y desproteger a otros, (por lo que se termina desprotegiendo a todos). Si lo analizamos desde al ángulo de la seguridad: “libera” algunos barrios “para que se maten entre ellos”. Allí la política es que la policía no entre, no intervenga. Todas las semanas hay denuncias por apremios ilegales, por torturas dentro de las comisarías: estos distintos modos de la impunidad ¿no generan acaso, dolor, resentimiento y por lo tanto mayor violencia?
A partir de los sucesos del 17 y 18 de junio se han escuchado acrecentadas críticas a los organismos de Derechos Humanos: que defendían a los pobres y a los delincuentes y que no decían nada cuando se trataba de crímenes de “buenos vecinos”.
¡Pensemos! no hay asesinatos de “izquierda” o de “derecha”, no vale menos la vida de un joven chorro que la de un joven abogado: los organismos de DD HH trabajan para que haya un Estado que garantice la igualdad ante la ley, que garantice la justicia, que garantice una ética: una ética que nunca puede ser la de la violencia y de la muerte. Como claramente dice Pedro Nikken: es el Estado el responsable de respetar los DDHH, garantizarlos o satisfacerlos y por otro lado, en sentido estricto, solo él puede violarlos, por ello, la muerte a manos de la policía, es una violación de DDHH, el Estado no puede matar. En este sentido, las ofensas y atropellos a la vida y a la dignidad de las persona pueden tener diversas fuentes, pero no todas configuran, técnicamente, violaciones a los derechos humanos.
Debemos pensar el problema a partir de la lógica de la legalidad y la justicia: no hay asesinatos justos. Pensar que la policía puede matar porque los chorros matan, no deja de ser una versión aggiornada de la teoría de los dos demonios: una fuerza que mata porque hay delincuentes que matan. Los modos de solución de estas contradicciones sólo pueden basarse en políticas que impliquen inclusión a través del trabajo, la educación, espacios de la cultura, a través de la generación de una sociedad más justa, no violenta, imbuidas de un espíritu ciudadano. En este sentido, se requiere de una policía que actúe dentro del marco de la ley, que pacifique, que ejerza una política de prevención, que busque el diálogo antes que la represión en los conflictos. Nunca la muerte. Nunca la tortura.
El negocio de la noticia policial genera un clima que realimenta permanentemente la sensación de terror. Se constituye como vocero ideológico pidiendo mano dura, aumentos de penas, la baja de imputabilidad. Mientras las causas reales, profundas, las responsables de propiciar políticas autoritarias se esconden a salvo en “concienzudos” análisis mediáticos. Es interesante escuchar a Eugenio Zaffaroni explicando cómo en realidad y más allá de lo que los medios repiten, el nivel criminológico en La Argentina es bajo con respecto a otros países latinoamericanos.
Creemos que estamos en un momento histórico en el que ciertos valores humanos vuelven a estar en el centro del escenario. En este sentido, no dejan de ser interesantes políticas como las de RENAR con su campaña de entrega de armas, que generan sino un efecto directo en el descenso de la violencia, un efecto simbólico quizás fundamental. O propuestas como las del Acuerdo para la Seguridad Democrática, que plantea que “una concepción integral de la seguridad implica tanto la prevención de la violencia física como la garantía de condiciones de vida dignas para toda la población”.
Habrá que generar nuevas políticas a partir de pensar con Marcelo Saín, que ha habido hasta ahora, una ausencia de políticas institucionales de carácter integral en materia de seguridad ciudadana, pensando en “instituciones de seguridad comprometidas con valores democráticos y el rechazo a políticas demagógicas e improvisadas, dirigidas a generar expectativas sociales en la eficacia de medidas abusivas que sólo agravan el problema y reproducen la violencia”.

viernes, 17 de junio de 2011

Nueva Jornada Provincial contra la impunidad, el gatillo fácil, la trata de personas...

La CTA BARILOCHE y las siguientes organizaciones e instituciones: La Cámpora Bariloche, Encuentro Nacional Popular Latinoamericano, APDH Bariloche, Asociación Lihuen, Causa Nacional y Popular, Carta Abierta Bariloche, Red por la Identidad de los Lagos del Sur, INADI Delegación Río Negro, Movimiento Evita, Partido Justicialista San Carlos de Bariloche, Movimiento por la Educación Nacional y Popular, Partido Comunista Bariloche, Movimiento Colectivo por la Justicia Social, ADUNC Bariloche, Consejo de protección integral de los Derechos de niños, niñas y adolescentes de San Carlos de Bariloche, Foro de las organizaciones por los Derechos de Infancia (Colectivo AL margen – Grupo Encuentro – Fundación Gente Nueva – Petizos - Fundación Grupo Educación Bariloche – Trabajadores del Espacio Comunitario de Integración Social, Movimiento de Políticas Públicas de Primera Infancia),enviamos el siguiente comunicado para su mayor amplia difusión.
Hoy en nuestra ciudad culmina una nueva jornada provincial contra la impunidad, el gatillo fácil, la trata de personas y el accionar corrupto de las fuerzas policiales de Río Negro, que han causado la muerte de más de cien de nuestros niños, niñas y jóvenes.
Muchos de estos asesinatos se han producido por medio del fusilamiento directo simulando falsos enfrentamientos con total cobardía y un grado desmesurado de violencia e impunidad, otros se han producido en las mismas instalaciones de los lugares de encierro apareciendo nuestros chicos misteriosamente muertos en casi todas las ocasiones con supuestos suicidios y no podemos olvidar la trata de personas que también ha causado la desaparición y muerte de muchos de nuestros jóvenes con por lo menos la complicidad de las fuerzas policiales de la provincia.
La mayoría de estos chicos y jóvenes asesinados tienen las mismas condiciones socio económicas, eran hijos e hijas de la clase trabajadora rionegrina y sufrían a diario las consecuencias de la concentración económica que existe en esta provincia. Vivian sin justicia social, en sectores sociales donde el gobierno Provincial no garantiza los derechos fundamentales: educación pública, vivienda, salud y trabajo.
El gobernador Saiz es el principal responsable político e ideológico de todos estos asesinatos y del terrorismo de estado que aplica como herramienta para perseguir a nuestros jóvenes, manteniendo las prebendas de los grandes grupos económicos de la provincia y las desigualdades sociales que permiten a pequeños sectores de la sociedad vivir en situación de abundancia mientras que el resto vive privado de justicia social.
El ministro Larreguy y el secretario de seguridad Cufré son los responsables institucionales de garantizar que esta política criminal se ponga en práctica, son los cabecillas de un plan mafioso y cumplen la función de dar las órdenes operativas y cubrir el accionar de su personal a cargo para que actúen con total libertad e impunidad.
Es muy importante instalar en nuestra comunidad, en forma definitiva, la necesidad de justicia como la única garantía de lograr que este tipo de actos no se repitan más.
La memoria colectiva es la herramienta que garantiza la plena vigencia de los derechos fundamentales, recordando siempre a la población, aquellos actos que no se pueden permitir menos cuando son realizados por el estado.
La sociedad no puede vivir en paz si no se respetan los derechos fundamentales de todos sus ciudadanos, comenzando por el derecho a la vida.
La Memoria, la Verdad y la Justicia son la única garantía de una convivencia en paz, con solidaridad y la integración de todas y todos, como ejes fundamentales.
Por Diego Bonefoi, Por Nino Carrasco, por Sergio Cárdenas, por Atahualpa, por Guillermo Garrido, por Otoño Uriarte, por Guillermo Trafiñanco y por todos los chicos y jóvenes asesinados en nuestra provincia por el terrorismo de estado, le exigimos al gobierno actual y a todos aquellos que aspiran a ser gobierno:
>La democratización de la justicia que nos permita elegir por el voto directo a nuestros jueces para que los mismos dejen de ser funcionales al gobierno de turno y garanticen justicia con equidad y honestidad.
>La formación de fuerzas policiales que actúen en el marco de la ley, transformándose en garantes de una política de seguridad basada en la prevención y no en la represión ilegal.
>El juicio y castigo a los responsables políticos, intelectuales y materiales de todos los asesinatos y casos sin resolver existentes en nuestra provincia.
En síntesis, exigimos Memoria, Verdad y Justicia para nuestros chicos y jóvenes.
Convocamos a la sociedad y a todas las organizaciones a seguir construyendo desde la participación y la movilización en forma colectiva y permanente, una Provincia con democracia real que nos incluya a todas y todos.
Ni un joven más asesinado ni reprimido en nuestra provincia.
Por justicia Social y una distribución de la riqueza y del conocimiento que garantice dignidad e igualdad para todos los niños, niñas y jóvenes de Río Negro.
San Carlos de Bariloche, viernes 17 de junio de 2011